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“Se está dispuesto a pagar 30 euros por una crema antiarrugas pero no por el SPD”

MªBelén Cobian nos habla sobre su reciente estudio de seguimiento farmacoterapéutico y reflexiona sobre la prestación de servicios en la Farmacia

MªBelén Cobián  es farmacéutica comunitaria en un barrio de A Coruña desde hace 28 años. Dispone de un máster en Atención Farmacéutica por la Universidad de Valencia y es Doctora en Farmacia por la Universidad de Santiago. Ha sido miembro de la Junta de Gobierno del COF de A Coruña y actualmente forma parte de comisión de servicios profesionales y de sistema retributivo de SEFAC.

En 2006, Cobián elaboró un estudio sobre el seguimiento farmacoterapéutico en base a los datos de su Oficina de Farmacia, en A Coruña, y publicado recientemente en el OBS. Durante 6 meses monitoreó a 20 pacientes de los que se extrajo que el número de medicamentos dispensado a dichos pacientes se redujo en más de un 8% al finalizar el estudio.

¿Cómo diseño el estudio?

Diseñamos e implantamos un servicio de seguimiento farmacoterapéutico en la farmacia dirigido a pacientes mayores de 64 años y polimedicados, utilizando el método Dáder de seguimiento farmacoterapéutico: describimos, proveímos y registramos los recursos necesarios, estudiando el coste de dichos recursos y los indicadores de resultados del servicio.

¿Qué conclusiones extrajo?

En cuanto a los resultados clínicos tuvimos que intervenir para prevenir o resolver un resultado negativo de la medicación en el 75% de los pacientes y encontramos una relación directa entre el número de factores de riesgo de resultados negativos de la medicación que presentaba el paciente y el número de intervenciones farmacéuticas realizadas. Esto nos indica que seleccionar previamente a los pacientes a los que se ofrece el servicio aumenta la eficiencia de éste. Otro dato relevante fue que el número medio de medicamentos por paciente se redujo de 8,95 en el momento de la entrevista inicial a 8,2 en el momento de finalizar el estudio. Teniendo en cuenta que los ingresos de la farmacia dependen de un margen por los medicamentos que dispense este dato nos indica que pese a ser un buen resultado desde el punto de vista clínico no lo es, para la farmacia, desde el punto de vista económico.

¿Y los costes del servicio?

La formación de los profesionales fue el elemento determinante ya que, en nuestro caso, no fue necesaria la adaptación de la farmacia al disponer previamente de zonas de atención personalizada. La formación supuso un coste para la farmacia de 3.817 euros. El coste medio por paciente del seguimiento farmacoterapéutico durante 6 meses fue de 87 euros, oscilando entre 50 y 123,5 dependiendo del número de factores de riesgo de resultados negativos de la medicación que presentaron. Por lo tanto, los pacientes que se benefician en mayor medida del seguimiento farmacoterapéutico son también aquellos cuyo seguimiento presenta una mayor complejidad, dedicación y preparación de los farmacéuticos.

¿Es sostenible implantar un servicio de seguimiento farmacoterapeutico en la farmacia? ¿Por qué?

En base a nuestra experiencia sí y es importante porque beneficia a los pacientes. Requiere preparación, convencimiento y adaptación de la farmacia al nuevo servicio. Pero como hemos visto en los resultados del trabajo, el mantenimiento del servicio en el tiempo es imposible sin una remuneración adecuada

Desde septiembre colaboran con el plan conSIGUE. ¿Cómo va?

Consideramos que es el estudio que definitivamente demuestra, en nuestro país, la importancia del seguimiento farmacoterapéutico como servicio útil para disminuir la morbi-mortalidad relacionada con medicamentos. Además, presenta una relación coste-beneficio que ya quisieran otras tecnologías sanitarias ampliamente aceptadas

¿Qué otros servicios ofrecen a los clientes desde su farmacia?

El enfoque de la farmacia está específicamente relacionado con los pacientes que utilizan medicamentos ofreciendo servicios de dispensación, indicación farmacéutica, revisión de la medicación y seguimiento farmacoterapéutico. Hay, además, un segundo grupo de servicios auxiliares como la determinación de parámetros físico-químicos,  que nos permiten conocer la efectividad de los tratamientos, o aquellos otros que nos permiten ayudar a obtener los mejores resultados de la medicación, como sistemas de ayuda al cumplimiento. Por último, colaboramos con campañas organizadas para la promoción de la salud y prevención de la enfermedad.

¿Qué problemas se encuentran los farmacéuticos a la hora de prestar un servicio?

Para ofrecer un servicio es necesario detectar una necesidad en la población que se atiende y que puede beneficiarse de nuestros conocimientos. En este sentido los farmacéuticos lo tenemos fácil, la morbi-mortalidad relacionada con medicamentos es un problema reconocido internacionalmente. Pero el establecimiento de un servicio requiere además planificación, organización, liderazgo y control del mismo y para todo ello son necesarios conocimientos de gestión y la energía que da creer en el proyecto. Por último, una vez que concurran todos estos factores, es necesario encontrar el tiempo y el dinero para llevarlos a cabo.

¿Hay una falta de costumbre en los consumidores por pagar por estos servicios?

Sí, fundamentalmente por dos razones: la primera es que los pensionistas son la población diana de un servicio de seguimiento farmacoterapéutico porque al aumentar la edad y el número de medicamentos que se utilizan aumentan las posibilidades de presentar resultados negativos de la medicación. Este sector de población no ha tenido que pagar en la farmacia hasta hace muy poco tiempo. Por otra parte, hace unos años el margen por la venta de medicamentos era mucho mayor que ahora y hacía que fuese posible prestar determinados servicios de manera gratuita si al hacerlo “fidelizábamos” al cliente.

¿Cómo se puede concienciar a la población de la importancia de pagar por un servicio de salud en la oficina de farmacia?

En este país hay muchas mujeres dispuestas a pagar 30 euros en la farmacia por una crema para las arrugas, pero muy pocas que paguen porque nos sentemos con ellas para ayudarles a obtener el máximo beneficio de sus medicamentos. No se puede entender que se conceda más importancia a la apariencia que a la salud y seguramente se debe a la falta de conocimiento del servicio y de sus posibles beneficios. Parece un problema de comunicación.  Puede que después de “conSIGUE implantación” sea necesario un “conSIGUE marketing”. En cualquier caso, si se quiere concienciar a la población hay que desarrollar una acción colectiva.

 

Más información

El coste del seguimiento farmacoterapéutico en una farmacia comunitaria (I): puesta en marcha del servicio (farmaceuticoscomunitarios.org)