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Dr. Daniel Sabater-Hernández. Postdoctoral Fellow en la Graduate School of Health de la University of Technology Sydney (Australia)

"Existe mucha investigación y teorías bien desarrolladas sobre el desarrollo de servicios en salud y su integración en los sistemas sanitarios"

Estoy convencido de que la instauración de una cartera de servicios de calidad, completa y remunerada, supondría una evolución positiva del modelo de farmacia, donde el paciente sería el mayor beneficiado y el farmacéutico podría desarrollarse profesionalmente, al mismo tiempo que podría disponer de vías alternativas de ingresos para el negocio. Hasta aquí no tengo dudas. Lo que verdaderamente me inquieta es la "facilidad" con la proponemos "carteras de servicios" en España, así como las notables diferencias que existen entre ellas.

Esto me transmite desunión, porque no veo a todo el colectivo defendiendo una idea única; confusión, porque los mensajes dentro del colectivo y hacia afuera no son los mismos; y, desconfianza, porque no tengo claro que cada vez que se plantea el nombre de un nuevo servicio (cualquiera) se esté siendo totalmente consciente de lo que supone prestarlo e integrarlo en la práctica habitual de la farmacia comunitaria (ya que supongo que esto es lo que se desea).

Existe mucha investigación y teorías bien desarrolladas sobre el desarrollo de servicios en salud y su integración en los sistemas sanitarios. Cada servicio hay que diseñarlo (de forma teórica, en base a la evidencia disponible), testarlo (para adaptarlo a la realidad), medir su impacto (clínico, económico, etc.; primero, un piloto y, luego, a gran escala) y, finalmente, implantarlo (usando una estrategia diseñada al efecto, que, previamente, debería ser igualmente evaluada). La prestación de servicios supone importantes cambios a muchos niveles (proveedores de servicios, pacientes, estructura y gestión de la farmacia, contexto externo) que requieren ser analizados y entendidos para poder ir avanzando.

No concibo el desarrollo de una cartera de servicios sin realizar investigación en paralelo que permita dar una respuesta o explicación a las cuestiones que se vayan planteando. En este sentido las Universidades, donde se forman los profesionales del futuro (que deben estar cualificados para la prestación de servicios) y se localizan personas con habilidades específicas para la investigación (búsqueda y evaluación de la evidencia, diseño de estudios, análisis y difusión de resultados, etc.), deberían asumir el reto y, además, la profesión debería reclamar su involucración.

Repito: cartera de servicios, sí, pero siendo conscientes del camino que estamos recorriendo. Cambiar la práctica farmacéutica (que es lo que se pretende con el desarrollo e implementación de los servicios) es una cuestión compleja, que requiere el uso de recursos de distinta naturaleza que, igualmente, deben ser cuidadosamente seleccionados y evaluados. Es el momento de trabajar todos juntos por el bien común.