Este sitio web utiliza cookies para aportar una mejor experiencia de navegación y un servicio más personalizado. Si continuas navegando, consideramos que aceptas su uso. Puedes obtener más información consultando nuestra política de cookies. Aceptar

Estudio de caso: Drug Utilization Review, en Illinois (Estados Unidos)

Los farmacéuticos colaboran para que el uso de la medicación por parte de la población sea cada vez mejor

Los farmacéuticos del estado de Illinois colaboran, desde su ejercicio profesional, a que el uso de la medicación por parte de la población sea cada vez mejor, introduciendo nuevos conocimientos y observaciones tanto de forma prospectiva como retrospectiva. Además, ayudan a mantener en marcha un programa de formación permanente en toda la profesión, para crear así una base de conocimientos actualizada de forma permanente en la red de farmacias.

Existen diversas funciones que los farmacéuticos pueden ejercer en el marco del Drug Utilization Review. Una de ellas es la detección de patrones problemáticos en el consumo de la medicación por parte de los pacientes. De esta manera, el Departamento de Salud del estado puede identificarlos, gracias al estudio detallado de todos los problemas por parte del farmacéutico.

Algunos ejemplos de ello pueden ser la duplicación terapéutica, el tratamiento prorrogado por un tiempo excesivo, uso no oficial de medicamentos sin la correspondiente prescripción facultativa y consumo de fármacos sin necesidad de tomarlos. En todos los casos, el boticario debe consultar con el facultativo antes de tomar una decisión definitiva, lo cual hace que los consejos y directrices del Drug Utilization Review sean siempre seguros y clínicamente correctos.

Formación del farmacéutico

Una parte fundamental del plan Drug Utilization Review es la educación de los profesionales. Se trata de documentos validados, tanto por la Administración como por la Universidad de Illinois, que sirven para la formación permanente en materia del uso de la medicación, abiertos a todo el público. 

Gracias a este esfuerzo en formación, los farmacéuticos tienen información de primera mano y actualizada sobre posibles interacciones entre fármacos (no descritas con anterioridad) y otros conocimientos necesarios: recursos para gestionar correctamente la falta de vitamina D, terapias con opioides y dolor, diabetes, prescripción de narcóticos con seguridad, estatinas, etc.

La tarea de los farmacéuticos no se limita en este caso a la recopilación de documentación y tramitación de informes. Además, están autorizados a contactar con el proveedor o con el prescriptor si detectan alguna incompatibilidad. Así, esta metodología no solamente evita efectos secundarios o problemas relacionados con los medicamentos al paciente. Además, también puede ser un ahorro importante, ya que se gasta menos dinero en fármacos que quizás el consumidor no necesita (o que resta eficacia al tratamiento).

También es posible que el farmacéutico atienda las particularidades de cada caso: alergias, condiciones crónicas, incremento de los factores de riesgo del paciente, etc. La duplicación de la medicación es un hecho que se da con más frecuencia de la que aparenta, y el farmacéutico es quien tiene más herramientas a su alcance para detectarlo.

Por último, el farmacéutico puede sugerir al proveedor o al prescriptor fármacos sustitutivos, siempre que este dé el visto bueno, para evitar interacciones, incompatibilidades o efectos secundarios. Se trata de un procedimiento que puede resultar especialmente útil en pacientes que tienen alguna medicación permanente.

Más información:

Fuente:
Illinois Department of Healthcare and Family Services